Esta ha sido ya la tercera vez que visitamos BIBO, Andalusian brasserie & tapas de Dani García. Su ‘marca blanca’. El restaurante donde puedes probar platos de la mano de un chef con dos estrellas michelín sin tener dejar un riñón en la entrada como aval.

No es el típico restaurante para ir cada fin de semana, al menos para el bolsillo (30-50€/pax.), pero sí para darte un gusto cada cuatro o cinco meses.

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Detalle del servicio

Está situado en el Hotel Puente Romano de Marbella, un lugar único y privilegiado. Se encuentra, para ser exactos, en uno de sus patios llenos de flores. Es idílico.

A lo idílico del lugar se añade la decoración del restaurante. Totalmente llena de color, de flores, de sillas distintas, de platos y salvamanteles también distintos entre sí. Es un todo mezclado que enamora. Y mucho.

pan (falta la mitad)
pan (falta la mitad)

Con respecto a la comida, como en casi todos los sitios, hay platos buenos y platos no tan buenos. En la base de todos ellos está la dieta mediterránea y la gastronomía local. Hay bastante variedad en su carta, desde carnes, hamburguesas hasta pizzas, pasando por unas clásicas croquetas de puchero o un salmorejo con cangrejo.

Cada una de las veces que hemos ido, hemos intentado pedir platos completamente distintos a la vez anterior, para poder probar cosas nuevas. No siempre es un acierto y así ha sido esta tercera vez, creo que la más ‘flojita’ (decepcionante me parece demasiado negativo) de todas.

A destacar: el pan con mantequilla (lo pone la casa, no necesitáis pedirlo) que está bestial. Creo que las veces que hemos ido nos han tenido que poner a mitad de comida otro pan. Está especiado con pimentón dulce y no se qué más y con esa mantequilla tan rica está irresistible.

brioche de rabo de toro, bun de pato y bun de costilla
brioche de rabo de toro, bun de pato y bun de costilla
bun de costilla
bun de costilla

Como entrante pedimos un brioche de rabo de toro (yo tenía que haber pedido este para mí), un bun de pato laqueado y un bun de costilla con salsa barbacoa. El brioche de rabo de toro es espectacular, con una salsa riquísima. El bun de pato está muy rico, te recuerda al pato pekinés que puedes comer en cualquier restaurante chino. Y el bun de costilla, que fue el que esta vez probé yo (es nuevo en la carta) lleva pan chino, al igual que el de pato, y trae incluso el hueso de la costilla que tienes que sacar antes si no quieres perder un diente al intentar comértelo. Estaba bueno, pero creo que el de rabo de toro ‘le da 200 vueltas’.

tartar de salchichón de Málaga
tartar de salchichón de Málaga

Tras esto pedimos las croquetas de pringá de puchero. Estaban buenas, pero eran unas corquetas de puchero al uso, nada especial. Excepto que eran redonditas en vez de cilíndricas.

Otro de los platos nuevos de la carta y que decidimos probar es el tartar de salchichón de Málaga. Volvería a pedirlo una y otra vez, ¡riquísimo!. Es un tartar típico en Málaga y creo que poco común fuera de la provincia, merece la pena probarlo.

pizza/calzone wellington con solomillo de ternera
pizza/calzone wellington con solomillo de ternera

Como último plato para compartir (éramos tres y nos gusta siempre pedir todo para compartir al medio y así poder probar más cosas) pedimos la pizza/calzone wellington con solomillo de ternera. Llevaba también espinacas y foie. Este plato lo elegí yo, cosa de la que aún me estoy arrepintiendo. Me pareció original mezclar un solomillo wellington con una pizza, grosso error. Es un verdadero despropósito. Está bien como idea, pero no cuando lo llevas a la realidad.

La masa de la pizza está seca, tiene poca salsa, no lleva ni tomate, ni nada. El solomillo queda, para mi gusto, muy hecho, no como un wellington rosado por dentro, estaba totalmente hecho. La espinaca le acaba de dar un toque arenoso que resecaba aún más esta mezcla. Si vais, no lo pidáis. Pedid mejor otras de sus pizzas, como la de chapiñones con huevo o la caprichosa, que están espectaculares.

Nutella para morir...
Nutella para morir…

Para finalizar la comida pedimos como postre el helado Nutella para morir. Un helado, sin más. No encontré el sabor a nutella, aunque los trozos de galletas caramelizados que llevaban estaban espectacularmente ricos.

Otros platos que probamos en las ocasiones anteriores y que está muy buenos son el guaca – guisante, que es un guacamole con guisantes que está riquísimo; las pizzas, como he dicho antes o la pluma de cerdo ibérica, la carne se deshacía en la boca de lo blandita que estaba, espectacular.

Las hamburguesas las probamos también en otra ocasión y están buenas, aunque no son nada especial.

Como postre deberíamos de haber pedido el que ya sabemos que nos encanta, los hojaldres. Llevan por dentro crema pastelera y encima frambuesas, están riquísmos.

La comida la acompañamos con dos cócteles: uno afrutado y otro dulce. Estaban muy buenos, aunque a mi parecer no merecen la pena. Tal vez sí para tomarlos después de comer y disfrutar de su sabor en una sobremesa distendida y no tomándolos con la comida.

A pesar de que estaban los dos muy ricos, me gustó más el tiki sour, que tenía sabor a coco y canela. Los cócteles te acaban subiendo la cuenta bastante (14€ cada uno) y no te aportan nada más allá. A nosotros nos subió la cuenta a un total de 42€ por persona, cuando en las ocasiones anteriores que hemos ido hemos pagado poco más de 30€.

smash de kko y frambuesa
smash de kko y frambuesa
tikki sour
tikki sour

Para la próxima vez sabemos que hay veces, que es mejor ir a lo seguro. Aunque conociéndonos, volveremos a pedir platos nuevos. Repitiendo probablemente el tartar de salchichón de Málaga o el guaca – guisante.

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